

Junto a estas líneas pueden verse dos imágenes. Una, a la derecha, es el viejo Puente Romano, donde se aprecia cómo se podía transitarse con vehículos. La otra, arriba, enseña un momento de la restauración que ha culminado. El proyecto del arquitecto Juan Cuenca ha despertado el interés de mi ciudad y soliviantado al sector vociferante que todo sitio alberga y el mío, con particular desdén, practica. En fin, inserto también la composición que realizó Diario Córdoba sobre la reapertura y los comentarios que suscitó. Ese día cuatro manifestaciones convivieron con la reapertura del Puente Romano. Por eso, el Puente de las Peticiones. Una de ellas, arropada por el batallón carpetovetónico, proclamaba "esto no es un puente, esto es una mierda". Pues bien, entren y comparen.
La imagen de la restauración es de Diario Córdoba; la del centro es de Veinte Minutos y la del antiguo Puente Romano está libre de derechos colgada en Andalucia Imagen.
El puente de las peticiones
Esta ciudad milenaria, aguada por el río, recuperó esta semana uno de sus puentes. Romano para no confundirse y para entroncarlo con la dimensión que más íntimamente la caracteriza: tenemos el gozo de vivir en la historia hecha ciudad. Quien no lo haya paseado, que lo haga. Es bueno vivir las cosas que nos gustan con deleite y, para aquellos que no obtengan placer en sus caminos, resulta conveniente armar la crítica con fundamentos personales.
Somos gente curiosa. Si las cosas no se hacen, las reclamamos y, cuando están hechas, no nos gustan. No entiendo de estructuras arquitectónicas pero me atrevo a sospechar que la intervención del Puente Romano se habrá regido por criterios exageradamente contrastados. Supongo también que se podrá convenir de forma general que es bastante mejor evitar el tránsito rodado que someter un puente histórico de importancia monumental a una carga pesada de vehículos de todo tipo, franqueados por minúsculas aceras para peatones arriesgados, como antes. Estimo adecuado disponer una iluminación coherente con el entorno en lugar de sumar farolas cuya trascendencia cultural sólo ha sido justificada en el cine, extremo que las aproximaba más al atrezo que al rigor. En fin, como todo es opinable, llega el universo estético: el gran libro blanco del gusto personal. A mí me gusta. Sé que hay unos cuantos a los que no, aún retumban sus gritos que no descalificaron cómo es el puente, sino el propio puente: lo definieron sutilmente como mierda.
La mierda es sucia, el puente no. La mierda no se camina, el puente sí. La mierda no tiene una inversión relevante, el puente ha tenido trece millones y medio de euros para recobrarlo. Las mierdas no tienen pasarelas donde cruzar de un lado a otro admirándolas por debajo porque están pegadas al suelo, el puente sí. La mierda suele acompañarse de más mierda; en cambio, el puente es la punta de lanza de una recuperación completa en un entorno históricamente sensible y demográficamente humilde, con una de las mayores apuestas económicas de la Junta de Andalucía en esta ciudad que necesita tanto y algunos celebran tan poco. La mierda flota pero el Puente Romano preside la estampa del río.
No es bueno confundir el gusto propio con la realidad: es el Puente Romano. No cabe duda que todo el mundo tiene derecho a decir lo que quiera donde le plazca, venga quien venga, pese a quien pese; aunque lo vea el mundo expectante, a pesar de que se convierta en un acontecimiento de proyección cultural de esta ciudad - aspirante a la Capitalidad - de primer orden, por encima de las más que probables alabanzas del turismo que nos visite y de que se exponga académicamente como ejemplo de recuperación patrimonial para quien sepa y con independencia del esfuerzo inversor que comprometa. Yo soy también parte del todo el mundo y, en ejercicio de mi personal concepción sobre lo bonito y lo bueno, quiero añadir tres peticiones más a las que adornaron la reapertura del Puente Romano. Paseemos. Hagámoslo nuestro. ¡Dejémonos de gaitas!


5 comentarios:
no pude estar todo a gusto de todos,es cierto que el puente era una trampa para coches y más aun para peatones,no lo he visto aún,pero por muy mal que esté seguro que es mejor que lo que habia,cuando lo vea podré opinar de la estetica que le han dejado.saludos
El progreso no implica necesariamente lo mejor, de hecho el progreso de este siglo va ligado al deterioro del medio natural, al deterioro del patrimonio histórico y me atrevería a añadir, al deterioro del propio ser humano.Eso a corto plazo, a medio y largo supongo que las políticas de concienciación serán tan beligerantes que no quedará otra que aprender a respetar o irse a marte a comprar una parcelita.Que las personas luchemos por aquello en lo que creemos justo, para mí supone una obligación moral conmigo misma.Siempre he creído en el cambio a pequeña escala, siempre he pensado que es posible, incluso en alguna etapa de mi vida lo experimenté, pero desgraciadamente nuestra capacidad de lucha acaba donde empiezan la comodidad, el egoísmo,la codícia, el hedonismo,la soberbia, el afán de poder,etc.por tanto y al final lo que importa es el sálvese quien pueda, arratre a quien arratre, pero te animo a seguir reivindicando los derechos a pequeña escala, a pie de vecindario que es como obran los grandes cambios.He conocido tu blog a través de Miguel, compañero de trabajo, os enlazo en cuanto pueda.Un saludo!!!
lo del carácter de los cordobeses y cordobesas es penoso, nada gusta, todo es feo, de pronto todos y todas son expertos en puentes romanos, a mi me gusta, lo de antes si que era de pena, sucio, oscuro y con un trafico insufrible, se ha recuperado un espacio para la ciudad, para pasear sin coches que te piten por caminar, seguramente tendrán que venir el turismo extrajero para decirnos que nuestro puente es único, vamos nada que ver con el de Triana en Sevilla, y para los sevillanos es el más bonito del mundo, a ver si aprendemos un poco de ellos, si este puente está en Sevilla lo inauguran y se cae de la gente que va a verlo, nada aqui a criticar, a manifestarse, de pena el espectaculo el dia de la inauguración, pero que esperamos, es Córdoba y en caracter cordobita que tanto me molesta, saludos compañero y un beso, como siempre fantastico, habrá quien por no criticar el puente te diga que claro es normal, estas comprao, pero nada ni caso guapo, sigue asi.
La cuestión es quejarse
Hola a tod@s, gracias por haber entrado y dejado vustro comentario. Lamento no haber sido más ágil en la respuesta.
Como digo en el artículo, el universo estético es amplísimo pero limitar al "me gusta" o "no me gusta" una intervención de estas caraterísticas me parece equivocado. Más aún en Córdoba donde la queja por casi todo es cosustancial a cierto sector muy marcado de la ciudad.
Goroka y Hadatruca bienvenidas a este espacio. Me alegro de que poco a poco vayamos ampliando esta madeja...
Nos leemos...
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